Historia Vinos de Ronda

La relación de Ronda con el vino se remonta a la Antigüedad, cuando los pueblos mediterráneos introdujeron el cultivo de la vid en el sur de la Península Ibérica. Desde entonces, el territorio rondeño quedó vinculado a una tradición agrícola que alcanzó uno de sus mayores momentos de esplendor durante la época romana, especialmente en Acinipo ("Ronda la Vieja"), donde el vino se convirtió en símbolo de prosperidad y en una importante actividad económica.

A lo largo de los siglos, la viticultura formó parte esencial del paisaje y de la vida cotidiana en la Serranía de Ronda. Se elaboraron vinos tintos, blancos y dulces, así como aguardientes, integrados tanto en la economía local como en las tradiciones populares. La llegada de la filoxera en el siglo XIX provocó importantes cambios y el declive del viñedo tradicional, transformando de manera significativa el sistema productivo histórico.

El resurgir del vino de Ronda se produjo en las últimas décadas, gracias a iniciativas centradas en la calidad, la recuperación del viñedo y la adaptación de nuevas variedades al singular microclima de la zona. Desde entonces, la región ha desarrollado un modelo basado en bodegas pequeñas y medianas, reconocidas por su fuerte identidad y espíritu innovador.

Hoy, como subzona de la Denominación de Origen Sierras de Málaga, la Serranía de Ronda vuelve a situar el vino como uno de los elementos definitorios de su territorio: un recorrido histórico que conecta pasado y presente.